Pedro Montesino
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Miró sorprendida el floral techo rojo que le cobijaba y fue tanta su belleza que deseó vivir otra vez, pero los ojos se le cerraban ya y no tenía fuerzas para nada más.
Mientras se sumergía en la muerte se preguntó si todas las vidas eran tan hermosas al extinguirse.







Pedro Montesino Flores para un suicidio

Flores para un suicidio